NOTA DE REVISIÓN:
Este artículo fue publicado originalmente con el nombre de "Fliz cmple" en el blogg de Dario Kullock "El Nido Prestado" (http://elnidoprestado. blogspot.com).
Dario Kullock gentilmente nos ha permitido compartir su artículo en este blog. ¡Gracias!
Queridos amigos:
Este artículo fue publicado originalmente con el nombre de "Fliz cmple" en el blogg de Dario Kullock "El Nido Prestado" (http://elnidoprestado.
Dario Kullock gentilmente nos ha permitido compartir su artículo en este blog. ¡Gracias!
Queridos amigos:
Acabo de recibir este correo y no sé quien es el autor del texto. Sin embargo me parece excepcionalmente bueno.
Ojo… a mí me encanta la tecnología, pero no hay nada, nada más rico que el contacto amoroso con otro ser humano. Escuchar su voz, verle a los ojos, sentir sus brazos…
Comparto con ustedes esta reflexión:
Mi hija cumplía quince años y le organizamos la fiesta en un salón para que invitara a todos sus amigos. Esa noche, a medida que iban llegando, se acomodaban en el lugar asignado y enseguida abrían sus celulares y se ponían a conversar por medio de mensajes de texto, o a jugar con esos aparatitos maravillosos entre mensaje y mensaje.
Era muy tierno verlos concentrados cada uno en la pantalla de sus sobrios y negros aparatos, como especificaba la invitación “elegante sport y celulares negros”. Qué grandes están todos, pensar que los conozco desde que hablaban entre ellos... Todavía les recuerdo la voz, algunos no me creen que cuando eran chicos hablaban y se miraban a los ojos. Yo no los corregía, claro; “ya van a crecer y van a aprender solos a no hablar”, pensaba.
Cuando llegó el momento del baile, cada uno conectó los auriculares a su celular, eligió la carpeta de canciones que más le gustaba y entró a la pista. Daba la sensación de que todos estaban bailando el mismo tema. La entrada de mi hija fue apoteótica, exultante de emoción. Sus amigos se desesperaban por ser los primeros en hacerle llegar su texto de felicitaciones, moviendo a toda velocidad sus pulgares. Algunos, los más previsores, ya tenían el mensaje preparado y lo único que debían hacer era apretar “ok”. El teléfono de mi hija no paraba de vibrar y como era imposible leerlos todos, guardó algunos para más tarde. Me acerqué a ella y sin darme cuenta le dije:
- Feliz cumpleaños, hijita.
Ella me miró horrorizada y se apartó de mí. Preocupada, fui tras ella y le pregunté si le pasaba algo, si había hecho algo que la incomodara. Tomó el celular y me mandó un mensaje de texto:
- M kres avrgnzar frnte a ms amgs? Hcme fvor, pra q stn ls tlfnos?
No tuve más remedio que abrir el mío y mandarle mis felicitaciones
- prdon, fliz cmplños, hjta. T am. Papa.
Fue el cumpleaños perfecto. Cómo pasa el tiempo, qué viejo estoy, pensar que casi le doy un beso.
Era muy tierno verlos concentrados cada uno en la pantalla de sus sobrios y negros aparatos, como especificaba la invitación “elegante sport y celulares negros”. Qué grandes están todos, pensar que los conozco desde que hablaban entre ellos... Todavía les recuerdo la voz, algunos no me creen que cuando eran chicos hablaban y se miraban a los ojos. Yo no los corregía, claro; “ya van a crecer y van a aprender solos a no hablar”, pensaba.
Cuando llegó el momento del baile, cada uno conectó los auriculares a su celular, eligió la carpeta de canciones que más le gustaba y entró a la pista. Daba la sensación de que todos estaban bailando el mismo tema. La entrada de mi hija fue apoteótica, exultante de emoción. Sus amigos se desesperaban por ser los primeros en hacerle llegar su texto de felicitaciones, moviendo a toda velocidad sus pulgares. Algunos, los más previsores, ya tenían el mensaje preparado y lo único que debían hacer era apretar “ok”. El teléfono de mi hija no paraba de vibrar y como era imposible leerlos todos, guardó algunos para más tarde. Me acerqué a ella y sin darme cuenta le dije:
- Feliz cumpleaños, hijita.
Ella me miró horrorizada y se apartó de mí. Preocupada, fui tras ella y le pregunté si le pasaba algo, si había hecho algo que la incomodara. Tomó el celular y me mandó un mensaje de texto:
- M kres avrgnzar frnte a ms amgs? Hcme fvor, pra q stn ls tlfnos?
No tuve más remedio que abrir el mío y mandarle mis felicitaciones
- prdon, fliz cmplños, hjta. T am. Papa.
Fue el cumpleaños perfecto. Cómo pasa el tiempo, qué viejo estoy, pensar que casi le doy un beso.

Llena tu vida de sensaciones, sonidos y visiones de calma y alegría. Que cada uno de tus días esté lleno de felicidad, amor, paz y risas.
¡Recuerda que TÚ eres la persona que estás esperando para cambiar tu vida!
Caracas, 05 de marzo de 2010
Elisabeth Tepper Kofod
Master Practitioner, Trainer y Coach Programación NeuroLingüística
Genuine ContactTM Professional & Co-Owner
Terapia Sistémica – Constelaciones Familiares
Taller “Introducción a la Magia /PNL – Programación NeuroLingüística”
Curso de Practitioner de PNL
Curso Master Practitioner de PNL
Árbol de la Vida – Senderos de Evolución Espiritual
Tarot – Herramienta de Crecimiento Personal
Taller y sesiones personales "Relajación y Bien-Estar"
Taller “La Ley de Atracción – Vibración del Logro”
Taller “El Espíritu de la Navidad y la Ley de Atracción”
Taller “Colores Para Ti”
Autora del libro para niños de todas las edades “Colores para Ti”
Teléfonos: 0212 986 4254 0416 424 7359 0424 256 58 55
¡La Felicidad es tu Naturaleza!
